Faster – Eduardo Berti

Nuestra memoria es el único rincón de este universo en el que nos es dado viajar en el tiempo. Quizás esto también pueda ser posible a través de los libros, aunque no estoy  tan seguro. En «Faster», Eduardo Berti explora la velocidad – siempre ligada a la idea de viajes en el tiempo – como método para moverse entre presente y pasado. 

Una entrevista a Juan Manuel Fangio, mito de la fórmula 1, actúa como detonante de una red de recuerdos que irán desplegandose, de manera fragmentaria, a lo largo de la narración. Así, la relación entre las carreras de autos y la vida se presenta como uno de los leiv-motiv de la obra.

«¿Qué mundo era aquel, me pregunto, en el que el máximo deportista del siglo, así lo definían algunos sin temor a la hipérbole, iba de lunes a viernes, incluso los días feriados, a sentarse en el despacho de una agencia automotora? Tal vez era el mundo de siempre, el mismo mundo imperfecto, injusto y arbitrario de hoy. Tal vez era el mundo de siempre y la excepción era Fangio, que se negaba a imaginar otra vida de excampeón, si es que los campeones como él dejan de pronto de serlo. Tal vez era un mundo donde los mejores deportistas se retiraban con su gloria y su futuro asegurados, pero no tan millonarios como hoy; un mundo donde los más descollantes excampeones abrían un comercio o fundaban una empresa cuya marca solía incluir, por conveniencia mercantil, su apellido prestigioso. Así y todo, hay cosas que me niego a aceptar o que no alcanzo a entender. La agencia de coches de Fangio, del «Chueco», como lo apodaban los amantes de los defectos, del «Quíntuple», como decían los amantes de las virtudes, la agencia no se encontraba en el centro de la ciudad, en una calle importante, en una ancha avenida, a la vista de todo el mundo. La automotora alemana, a la que Fangio había hecho ganar tantas veces tantas copas, no exhibía a su máximo astro como si fuese un trofeo. La agencia quedaba algo lejos, bastante a trasmano de todo, a unas cuadras del Riachuelo donde moría la ciudad, tímidamente al resguardo de las luces»

Eduardo Berti, un escritor a descubrir

Berti, integrante del grupo Oulipo, el taller de escritura potencial fundado por Raymond Queneau, cuenta con una más que interesante trayectoria como escritor. «La mujer de Wakefield» y «El pais imaginado» están entre sus novelas más interesantes. Como parte de Oulipo ha desarrollado (entre otros ejercicios de escritura) el Haiku argentin.

La preocupación de Berti con la velocidad no es nueva, ya en una entrevista del año 2006 mencionaba como influye en su proceso creativo:

«Creo que hay dos modos de darme cuenta de si lo que estoy empezando a escribir es cuento (más o menos breve) o novela (más o menos breve). A veces, tiene que ver con un ritmo. Ya hay como un ritmo; un modo de entrar en la materia, una velocidad. Es como si a uno le mostraran los primeros cuatro pasos de un corredor de 100 metros o de maratón. Hay un modo de arrancar y de dar los primeros pasos que es distinto, porque tenés que tener otro aire para llegar a la meta. Es otra carrera, es otra cosa.»

Cuando el tiempo, ese ingrediente tan esencial a la lectura, lo permita añadiremos «Faster» a nuestras reseñas. De momento solo podemos asegurar que es una de las novedades de editorial Impedimenta que más no ha intrigado en este 2019. 

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