Un poema de Alfonsina Storni

Atlántico Sur

Siempre vigente Alfonsina. Vigente y precisa, como las penas. En este poema tenemos una magnificación del dolor, de la tristeza, de la angustia. Del querer dejar de ser, fundiéndose con la naturaleza, con aquello que no necesita nada para ser . Una tarde divina de octubre, como hace más de ochenta años, nos sumerjamos en su poesía.

Dolor – Alfonsina Storni

Quisiera esta tarde divina de octubre
Pasear por la orilla lejana del mar;


Que la arena de oro, y las aguas verdes,
Y los cielos puros me vieran pasar.


Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
Como una romana, para concordar


Con las grandes olas, y las rocas muertas
Y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
Y la boca muda, dejarme llevar;


Ver cómo se rompen las olas azules
Contra los granitos y no parpadear


Ver cómo las aves rapaces se comen
Los peces pequeños y no despertar;


Pensar que pudieran las frágiles barcas
Hundirse en las aguas y no suspirar;


Ver que se adelanta, la garganta al aire,
El hombre más bello; no desear amar…


Perder la mirada, distraídamente,
Perderla, y que nunca la vuelva a encontrar;


Y, figura erguida, entre cielo y playa,
Sentirme el olvido perenne del mar.

La imagen que acompaña este poema fue compartida gentilmente por el fotógrafo uruguayo Ignacio Gastambide.

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