El diablo en la cruz – Ngugi Wa Thiong´o – 1982

Jacinta Wariinga debe ser la mujer con peor suerte no solo de Nairobi, ni de África, sino del planeta tierra. En un solo día se quedó sin casa, sin trabajo y sin pareja.  Desengañada de la vida, la solución no parece ser otra que saltar frente a un autobús y cerrar los ojos.  Pero una voz se lo impide, “tu tiempo todavía no se ha acabado” le dice.  Luego de esquivar la muerte, un extraño se acerca a darle asistencia y tras ayudarla, le entrega una tarjeta: Una invitación, firmada por Satán en persona, a una fiesta diabólica. Una competencia donde se elegirán a siete expertos en el arte del robo y el saqueo.

En su camino hacia donde se celebrará la competencia, Jacinta se encuentra a bordo de un matatu (un autobús desvencijado que se cae a pedazos) junto a otros personajes que por diversas razones se dirigen hacia el festival diabólico. Cada uno de estos representando a un arquetipo: Gatuiria, el estudiante universitario de una familia acomodada que «habla las lenguas europeas con fluidez pero balbucea como niño cuando se expresa en su lengua africana»; Wangari, una mujer campesina que luego de luchar por la independencia de Kenia ve como la burocracia del estado la deja sin su tierra;Muturi, el «working class man», que cree que el pueblo unido puede derrotar a los corruptos en el poder;Mwaura, el conductor del autobús y quien haría absolutamente cualquier cosa por dinero y finalmente, Mwiweri wa Mukiraai, un economista educado en el extranjero que va a la competencia para participar de ella y les advierte que el robo y el saqueo son la señal de que un país está creciendo.

Ya en la cueva donde se lleva a cabo el festival, veremos pasar a la crema y la nata de las élites de aquel país: estafadores, especuladores y políticos millonarios que describen, ante el aplauso del resto de los ladrones reunidos allí, como se aprovechan del hambre del pueblo a la vez que regalan la riqueza de la nación a los saqueadores de los países desarrollados. ¿Y el diablo? Su ausencia sobrevuela todo el relato, como ese invitado que esperamos con expectativa pero que no termina nunca de arribar. Solo al final podremos entender su verdadera naturaleza.

A mitad de camino entre una alegoría y un mito fundacional, a través del relato, Ngugi realiza una feroz crítica al neocolonialismo, reflejando con una crudeza hiriente la realidad de la Kenia de la segunda parte del siglo 20, condiciones que pueden extrapolarse fácilmente a cualquier país de África, Asia o Latinoamérica. En ciertos pasajes, me recordó a «Las venas abiertas de America Latina», no tanto por el estilo o por la historia sino por la violencia y la dureza que se vislumbran detrás de las palabras. Un libro necesario que no puede dejar a nadie indiferente.

Te recomiendo este libro si:

  • Tienes curiosidad por la literatura africana. Es un terreno todavía desconocido para la gran mayoría del público. Ngugi es quizás una buena manera de comenzar a desandar ese camino.
  • Si buscas autores comprometidos que fomenten la reflexión. Si crees que leer puede cambiar el mundo (algo de lo que yo no siempre estoy al 100% seguro) este libro puede ayudarte a abrir tu mente.

No te recomiendo este libro si:

  • Buscas una novela de aventuras en tierras exóticas o una historia de terror. En muchos pasajes, «El diablo…» se asemeja más a un ensayo que a una novela por lo que si buscas acción te vas a llevar un chasco.

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