Sueños en tiempos de guerra – Ngugi Wa Thiong´o

¿Qué es Africa? Para la gran mayoría, un enorme signo de interrogación. Conocemos muy poco de este continente y menos aún de literatura africana actual.  Sin embargo, de un tiempo a esta parte, un autor africano se ha transformado en una de esas voces imprescindibles de principios de siglo. Los libros de Ngugi Wa Thiong’o nos ofrecen una prosa intensa y una voz desafiante. Sus libros buscan establecer y afianzar una verdadera identidad africana frente al colonialismo tanto político como cultural.

La lucha del grupo guerillero Mau Mau contra el imperio británico ( revuelta que sembraría las bases para la posterior independencia de Kenia) es el tema de sus primeras obras como «Un grano de trigo» o «No llores, niño».  En tanto que en «El diablo en la cruz» (reseñado en esta web), este autor nos ofrece un crudo reflejo de  la sociedad keniata, a la vez que denuncia el expolio al que este país se ve sometido en mano de los países desarrollados, que en ojos de Ngugi ,»no son nada más que expertos en el robo y el saqueo».

Los sueños en tiempos de guerra de Ngugi Wa Thiong´o

En «Sueños en tiempos de guerra», Ngugi Wa Thiong´o nos ofrece un recuento de los primeros años de su vida en la Kenia rural de mediados del siglo 20. Eran años en los que se gestaba el nacimiento de una nación. A pesar de que el relato cuenta con un poderoso alegato político, Ngugi busca trascender la «historia» general, para centrarse en lo particular. Nos referimos a su historia, a la de su familia y a la del ambiente que lo vio nacer. En la descripción de las tradiciones de esta cultura, difíciles de asimilar para algunos, el autor no se posiciona ni emite juicios de valor, por el contrario solo se limita a lo que mejor sabe hacer: narrar. Es particularmente interesante el relato de su circuncisión: Un rito iniciático que convertía a los adolescentes en adultos.

A medida que crece, la guerra toca cada vez más cerca del entorno de Ngugi. La Segunda Guerra Mundial, que se percibe como algo lejano y hasta casi idealizado en su inocencia de niño, da paso al estado de emergencia declarado por el Imperio británico como reacción a la sublevación de los Mau Mau. La pérdida de la inocencia del joven Ngugi refleja la de su país que, tras colaborar en la lucha contra el nazismo, se ve inmerso en una guerra intestina, reprimida con ferocidad por los británicos. 

“Todos los gobernadores coloniales de Kenia, desde Eliot en 1902 hasta Mitchell en 1944, nos habían castigado con alguna clase de atropello, se lamentaba Ngandi, pero aquélla era la primera vez que un gobernador había declarado la guerra al pueblo keniano escasos días después de haber llegado al cargo. Por supuesto, el gobernador Baring cumplía órdenes de su superior en Londres, ni más ni menos que Churchill, que al fin y al cabo era el primer ministro. ¿Veis la ironía? Nuestros hombres lo ayudan a derrotar a Hitler, ¿y cómo nos lo agradece?»

La importancia de la educación

Un hombre de letras, al fin y al cabo, el descubrimiento de los libros y de la magia de la lectura – «Leyendo el Antiguo Testamento en Giyuku, descubrí que las palabras escritas también podían cantar» – ocupan un lugar preponderante en las memorias de Ngugi.  Pero una vez que las ansías de conocimiento se hacen evidentes para el joven protagonista, el acceso a la educación se presentará como uno de los retos más difíciles.  Una vez más, estos escollos pueden asimilarse al resto de la juventud africana. Porque no solo se trataba de poder asistir a la escuela, el tema era qué aprender:

“La palabra kĩrore, aplicada a las escuelas misioneras, hacía referencia a centros de enseñanza que privaban deliberadamente a los africanos de conocimientos con el fin de adiestrarlos para que sostuvieran el Estado colonial, que en sus inicios limitó la educación de la población autóctona a la carpintería, la agricultura y la alfabetización básica. El dominio de la lengua inglesa se consideraba innecesario. La comunidad de colonos blancos quería mano de obra africana «cualificada», no mentes africanas cultivadas. Las escuelas karĩng’a y KISA, por su parte, aspiraban a romper todos los límites impuestos al conocimiento.”

Esta dicotomía se rompería con la llegada del estado de excepción. Durante la época de la guerrilla Mau Mau, las escuelas karĩng’a serían prohibidas , quizás por el temor británico de que fueran focos de sedición. Algunos institutos educativos fueron convertidos en prisiones. En otros, el castigo a los estudiantes por hablar en la lengua autóctona podía llegar al maltrato físico.  La historia oficial comenzó a ser la europea. «Descubrimos que los blancos habían descubierto el monte Kenia», ironiza Ngugi.  

«Sueños en tiempos de guerra» se suma a otras grandes memorias reseñadas en este espacio, como «Stop-Time» de Frank Conroy o «Duelo» de Eduardo Halfón. Pero además de la reconstrucción de un pasado turbulento, la narración nos abre la puerta a una cultura desconocida, pero tan llena de matices, que su lectura se vuelve necesaria para ampliar nuestra percepción del mundo.

Deja una respuesta