Volt – Alan Heathcock – 2011

Página 1. Un padre mata por accidente a su hijo. Heatcock nos recibe con una descarga de alta tensión. Un primer cimbronazo para que vayamos preparándonos para lo que se viene. No será un viaje placentero. No señor.Una vez dentro, la corriente nos arrastra. Mejor dejarse llevar y ver donde nos deposita.No será un lugar cómodo. Pueden estar seguros.

Los diez cuentos de Volt transcurren en Krafton: pueblo imaginario de la América Profunda. El autor se adueña de uno de los artificios preferidos de muchos narradores para trazar el rostro de Norteamérica. Así tenemos el condado ficticio de Faulkner con ese nombre tan complicado de escribir pero tan fácil de googlear; el irreal Winesburg situado en el real Ohio de Sherwood Anderson (otra magistral colección de relatos cortos); El eterno Springfield de los Simpsons, el Dogville de Lars Von Trier, el Hawkins de Stranger Things y la lista podría seguir.

Krafton es un digno heredero de esta tradición. El pueblo, que huele a tragedia por los cuatro costados, va cobrando vida frente a nuestros ojos. Si, Volt es una colección de cuentos, cada uno con su personaje principal, pero es también una historia con un protagonista indiscutible: Krafton. Y aventurarse dentro de estas páginas es ingresar en ese universo. Cada relato revela una nueva porción del puzzle. «La Taberna del viejo zorro», con el ventanal destrozado gracias al ataque de un ciervo enloquecido por su propio reflejo; en la Iglesia de los Primeros Bautistas, desde donde el pastor Hamby intenta guiar un rebaño perdido, tan perdido como él mismo, entre el lodo y las tinieblas; en el maizal que Miriam convirtió en un laberinto y donde por las noches pulalan monstruos, perros callejeros, niños perdidos y recuerdos dolorosos; o en la cafetería de Freely´s, donde Helen Farreley trabajó como empleada durante diez años antes de ser elegida como la primer y única agente de polícia de un pueblo con demasiadas historias de gente quebrada por la vida y, sobre todo, por la muerte.

La vida es dura en este rincón olvidado. La naturaleza, un dios violento que no perdona. El fuego, el aire, el agua y la oscuridad de la noche acechan. Al hombre solo le queda resistir lo absurdo de la vida. Muchos no pueden y eligen la locura o la maldad.

«Te piensas que algunos son malos y punto, balas perdidas o lo que sea, pero en un momento dado fueron el bebé de alguien, mamaron del pezón de una madre, como todo el mundo. Luego algo prendió un voltio en su interior y jamás volvieron a ser los mismos», dice una madre sobre su hijo.

Cada uno carga con su propio voltio, solo falta encender la chispa. Este libro tiene la capacidad de prender esa mecha. Quizás lector, luego de pasar por estas páginas, tampoco vuelvas a ser el mismo.

Deja una respuesta