Bajo el volcán – Malcom Lowry

Malcom Lowry murió en su casa de campo de Ripe, un pequeño pueblo de Sussex, durante la noche del 26 de junio de 1957, o quizás durante la madrugada del 27. Su pareja, Margerie, fue quién encontró el cuerpo en el piso del dormitorio que ambos compartían en la segunda planta. Durante la autopsia se encontraron una gran cantidad de barbitúricos y comida a medio digerir en su estómago, también se concluyó que Lowry, cuyos problemas con el alcohol no eran un secreto, estaba borracho cuando todo ocurrió. Finalmente la causa se caratuló como “desgracia” (misadventure es el término legal en inglés), es decir, un accidente. El escritor se había ahogado con su propio vómito. Tenía 47 años.

La novela que lanzó a la fama a Lowry es “Bajo el Volcán”, que relata las horas finales de Geoffrey Firmin, un excónsul británico alcohólico que vive en México, a pocos kilómetros de los volcanes Ixtacihuatl y Popocatepetl. La historia se desarrolla durante el 1 de noviembre, festividad de los muertos en ese país. Es justamente ese día cuando Firmin descubre que Yvonne, su mujer ha regresado al pueblo luego de un tiempo separados. Paralizado por su dependencia del alcohol, el protagonista deambula de cantina en cantina, planeando maneras de volver con ella, pero nunca se decide a actuar. Finalmente, al caer la noche, Firmin es asesinado por paramilitares mexicanos y su cuerpo abandonado en una zanja. En “Bajo el Volcán” se fusionan dos estilos muy marcados: El modernismo y el romanticismo. La historia se narra desde diversos puntos de vista y el recuento que se hace del atribulado día de Firmin recuerdan a “Ulises”.  A la vez, la prosa de Lowry presenta un tono tan apasionado como inestable, con oraciones largas y barrocas. El temperamento romántico podría condensarse en un graffiti que el cónsul observa en una casa poco antes de morir – “No se puede vivir sin amar”. En una carta que escribió en 1946 a la familia de su esposa, Lowry afirma: “El tema de la novela es el siguiente: El hombre solamente grita en vano contra la muerte”.

El largo proceso de escritura de «Bajo el Volcán»

La obra comenzó a escribirse a finales de los años 20´ y su escritura le llevó a Lowry cuatro bocetos y casi 10 años. En sus primeras versiones, el autor estaba mucho más interesado en insertar imágenes y símbolos en el relato – el mismo reconocía que Baudelaire era una de sus principales influencias – más que en desarrollar personajes creíbles. Cuando en 1939, Lowry conoció a Margerie – una sofisticada mujer con aspiraciones literarias –, la obra comenzó a tomar una forma más definida y coherente. La mano de Margerie fue fundamental en la creación de personajes y giros de la trama, además de ponerle freno a la verborragia del autor. Margerie era una buena editora y, sobre todo, la única persona que podía controlar el alocado temperamento del inglés.

Lowry era una persona muy poco práctica en casi todos los sentidos, sin embargo, cada vez que comenzaba una relación con alguna mujer consideraba que tan buena seria como mecanógrafa y editora. Margerie calificaba en ambas categorias. Se casaron en 1940 y Lowry comezó a trabajar intensamente en la novela. El primer boceto fue enviado a 12 editoriales pero ninguna lo aceptó. Para Lowry las razones de este rechazo podrían resumirse en «Juventud más alcohol más identificaciones sin sentido más vanidad más autoengaño».

Las sugerencias de Margerie influyeron positivamente en el desarrollo de la novela. Uno de los detalles más importantes para el posterior desarrollo del libro fue convencer a Lowry de que cambiara el personaje de Ivonne, quien en los primeros bocetos era la hija del Firmin en lugar de su esposa. Originalmente, Ivonne era una joven insignificante con grandes dosis de vanidad que se preocupaba mas que nada por las necesidades de un novio insensible. Los manuscriptos de los subsecuentes bosquejos de la novela muestran la mano de Margarie en el cambio de hija a esposa. Es más, se puede afirmar que el carácter del personaje está moldeado por la personalidad de Margerie. Su historia de vida es similar y tiene la capacidad de dar y perdonar. También demuestra un pensamiento independiente – algunas partes de la novela están escritos desde el punto de vista de Ivonne – y revela una verdadera sensibilidad femenina en sus recuerdos de un antiguo amante. Además, es significatico que la esposa de Cónsul sea uno de los pocos personajes de Lowry que no bebe en exceso.

Malcom Lowry, condenado por el éxito

Cuando “Bajo el volcán” fue publicada la aclamación de la crítica fue casi unánime y a Lowry se lo consideró como el sucesor de James Joyce – muerto apenas 6 años atrás -. La novela también contó con el favor del público lo que la transformó en un suceso comercial.  Pero tras los halagos llegaron los problemas. “El éxito es lo peor que le puede pasar a un escritor serio” pensaba Lowry. De acuerdo a sus biógrafos, su problema con la bebida lo incapacitaba para escribir. Tenía fantasías paranoicas y, en ocasiones, sufría de episodios tan severos de Delirium Tremens que ni siquiera podía coger un lápiz. Sin embargo, durante estos años Lowry no dejó de trabajar en sus proyectos. Tenía en mente una trilogía llamada “El viaje que nunca termina”, que se basaba en la estructura de la “Divina Comedia” y en la que “Bajo el Volcán” ocupaba la posición del infierno y “Rumbo al mar blanco”, (que se creía perdida en un incendio, pero que se recuperó hace un par de años de un desván olvidado) el lugar del cielo.

Lowry y Margerie intentaron que la cooperación, tan fructífera en «Bajo el volcán», funcionara nuevamente en otra novela, «Ferry rumbo a Gabriola» que reflejaba las etapas más felices de la pareja, pero la historia nunca terminó de levantar vuelo. Las peleas comenzaron, regadas con una ingente cantidad de alcohol, tranquilizantes y estimulantes de parte de ambos. Durante un viaje a Europa, hasta en dos ocasiones Lowry intentó estrangular a Margerie y ella también llegó a atacarlo, a pesar de ser mucho mas pequeña. Poco antes de la muerte del escritor, éste le revelo a un siquiatra que estaba seguro de que, o Margerie iba a matarlo o que él iba a hacer lo propio con ella.

Extracto de «Day of the Dead» originalmente publicado en The New Yorker por D.T. Max y traducido al español por Cecé Pastrana

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