Sabrina – Nick Drnaso (2018)

Por Daniel Medina

La novela gráfica Sabrina, de Nick Drnaso, se convirtió en el foco de atención de todos los lectores no asiduos consumidores de historietas, comic, manga, cuando se anunciaron en 2018 los nominados a THE MAN BOOKER PRIZE 2018  (Es como el Premio Pulitzer de Inglaterra) y por primera vez había entre los nominados una novela gráfica. 

No ganó, pero los cimbronazos que causó esa nominación aún se sienten. El libro tuvo un gran espaldarazo de Zadie Smith, quien sin tapujos dijo que Sabrina fue el mejor libro que leyó, en cualquier formato. El libro que mejor capta o retrata la realidad actual. 

Sinteticemos la trama: una mujer desaparece y eso repercute en quienes la conocían: en su hermana y en su novio Teddy, de manera directa, y en Calvin, excompañero de colegio de Teddy (quizá ex amigo), quien lo recibe en su casa porque Teddy no puede superar el golpe psicológico que significa que la mujer que ama haya desaparecido. 

Cuando aparece un video en el que un completo extraño mata a Sabrina y además sube la escena a Youtube, las ondas de la tragedia llegan a los protagonistas en varias oleadas. La noticia de esa muerte es solo el primer golpe, quizá no el más fuerte: los protagonistas deben soportar las opiniones en las redes sociales, los discursos conspiranoicos que ponen en duda desde la muerte y el rol de cada uno de ellos. En la era de la posverdad, todo puede ser puesto en duda, incluso lo que sienten. No hay espacio para un duelo normal.

La novela también transmite a la perfección la soledad de los personajes. Tienen problemas para comunicarse, las conversaciones son fallidas y siempre caen en el silencio. No pueden poner en palabra el dolor que llevan adentro y esos silencios potencian la tensión. Todos los personajes están al borde de colapsar mentalmente. No es casualidad que se desplomen en posiciones fetales, porque no saben qué más deben hacer.

Y todo parece precario, casi inhumano: las casas son no lugares, las heladeras están vacías y las frutas sobre una mesa son de plástico: la realidad es parte de esa posverdad. 

Los vacíos en las viñetas recuerdan el inicio de Alien, las tomas de los pasillos de esa nave espacial, gigantes, oscuros, donde algo siniestro podía ocurrir en cualquier momento. Así se refleja el silencio en el espacio: los vacíos. 

En compensación, las palabras de quienes se han convertido en opinólogos de esta tragedia llenan páginas: viñetas completas de palabras sobre teorías, cada una más absurda, sobre qué es lo que pasó con Sabrina. 

Al final del libro uno siente una gran necesidad de abrazar a los personajes. De decirles que todo va a estar bien, mientras ellos continúan intentando aparentar que tienen el control de sus vidas.

Todos sabemos lo que es ocultar el pánico ante tanta incertidumbre.

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